¿En qué consiste la resonancia magnética abierta de alto campo?
En Magnetosur ponemos a tu disposición la resonancia magnética abierta de alto campo, que comparte el mismo principio técnico que la resonancia cerrada —la más habitual en el 90 % de los centros médicos—. Es una exploración no invasiva y totalmente segura, ya que emplea campos magnéticos y pulsos de radiofrecuencia para excitar los protones del organismo y generar cortes detallados de la zona a estudiar. Además, con tu póliza Mapfre puedes solicitar tu cita sin complicaciones.
Gracias a estas imágenes, nuestros radiólogos —expertos en resonancia, TAC y ecografía— analizan con precisión la estructura anatómica para diagnosticar afecciones como roturas de ligamento cruzado, hernias discales o lesiones del tendón supraespinoso.
Diferencias entre resonancia abierta y cerrada
La distinción principal reside en el espacio que rodea al paciente. En los equipos cerrados, el paciente entra en un tubo largo que concentra el campo magnético, proporcionando imágenes de máxima resolución. En cambio, la resonancia abierta posiciona al paciente entre dos paneles laterales, ofreciendo mayor amplitud y sensación de libertad.
Hasta hace poco, esta amplitud implicaba una menor calidad de imagen, pero con el desarrollo de resonancias abiertas de alto campo esa distancia se ha borrado. Magnetosur fue el primer centro en la Comunidad de Madrid en disponer de esta tecnología y el segundo de toda España, garantizando idéntica calidad diagnóstica que en sistemas cerrados.
¿Cómo se realiza la prueba de RMN abierta?
El protocolo es igual en todas las máquinas. Al llegar, nuestro técnico de radiodiagnóstico te indicará dónde dejar tus pertenencias, te proporcionará una bata desechable y te explicará cada fase del estudio. Tras firmar el consentimiento informado, te colocará en la posición adecuada y adaptará la antena al área a examinar. La prueba dura entre 7 y 20 minutos, según la zona y las secuencias necesarias.
Preparación previa
Estos estudios en Magnetosur se realizan sin contraste intravenoso y no requieren ayuno ni preparaciones especiales. Si tiendes a ponerte nervioso, consulta con tu médico de familia la posibilidad de un ligero ansiolítico para que mantengas la calma y permanezcas inmóvil durante la adquisición de las imágenes.



